¡No a las lavanderías!
El cine se ha encargado de ensalzar las lavanderías como el colmo de la bohemia, el gafapastismo y el coolness. Pero piénsenlo bien: coger toda tu ropa sucia y pasearla por la ciudad tiene el mismo glamour que sacar la basura, pero pesando más y yendo más lejos.
Todo esto viene a cuento porque ayer nos trajeron la lavadora a casa y, tras año y medio viviendo sin ella, puedo afirmar categóricamente que soy más feliz desde el instante en que llegó. He dicho.
Digan no a las lavanderías. No paseen su ropa sucia por la calle. Los trapos sucios se limpian en casa. Échenle la culpa a Isabel Coixet (que es vecina mía, por cierto).

18. January, 2007 at 17:14
Como que Coixet es VECINA tuya??? Exigo una explicación más extensa.
Por cierto, muy bueno tu set de flickr
18. January, 2007 at 17:23
Alguna (una) vez me he cruzado con ella por la calle, y una vez la vi saliendo de su portal. Y Esther se la ha encontrado varias veces sacando a Pixel por la mañana
¡Gracias! ¿Te refieres a los comics?
19. January, 2007 at 10:46
A ver, es que si todas las lavanderías fueran tan bonitas como esas y tan espaciosas y con esos sofás y hubiera hombres así en ellas, otro gallo cantaría.